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miércoles, 26 de diciembre de 2007

Argentina: EL CAMBIO CLIMÁTICO ES HOY - 2da. Nota del día

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES HOY

No es “el día después de mañana”, sino hoy. Estudios de series de datos meteorológicos en la Argentina muestran cambios importantes en las últimas décadas. Las modificaciones obedecen a alteraciones cíclicas sino que parecen ser evidencia del cambio climático. Es importante conocer qué es lo que necesita saber el mercado asegurador para encarar con solvencia el futuro próximo.


El cambio climático no es patrimonio exclusivo del último siglo: podemos citar el periodo excepcionalmente cálido llamado Óptimo Climático Medieval (siglos X a XIV), seguido por la Pequeña Edad de Hielo (siglos XIV a XIX). Antes de la era industrial los cambos climáticos se debían a variaciones en la dinámica solar, o a una actividad volcánica inusual, o a ligeros cambios en la orientación del eje terrestre. La novedad es que el cambio que está teniendo lugar desde el siglo XX tiene una fuerte componente antropogénica.

Los científicos simulan distintos escenarios atmosféricos futuros, es decir, con mayor o menor contenido de gases de invernadero, pero hasta el más optimista (mantenimiento de las concentraciones del año 2000 durante 100 años) da como resultado un incremento de temperatura de 0.3°C a 0.9°C a lo largo del siglo XXI. Significa que las modificaciones atmosféricas ya instaladas por la actividad humana son irreversibles. Dependerá de las políticas de mitigación que las condiciones futuras sean las previstas por este escenario (el mejor posible) o que se evidencien aumentos de la temperatura media global de hasta 6°C, como prevé el escenario más pesimista.

Un concepto simple

No está de más aclarar cuál es la definición de “cambio climático”: es la variación de las condiciones climáticas consideradas “medias”. No debe confundirse con la “variabilidad climática”, que está dada por las desviaciones observadas con respecto a las estadísticas de largo plazo. Es decir, el cambio climático está dado por la “tendencia” que se evidencia en una serie de datos climáticos, ya sea creciente o decreciente, mientras que la variabilidad se asocia a los “desvíos típicos” de los valores alrededor de esa tendencia.

Como ejemplo podemos observar la Figura 1, donde se consideraron los valores anuales de precipitación en la ciudad de Córdoba desde 1980. La línea roja dibuja la tendencia de las lluvias anuales, mostrando un comportamiento prácticamente constante hasta la década del ’50 y luego un paulatino incremento. Se observan a lo largo de la serie máximos cada vez más importantes (aproximadamente 1100 mm en 1961; 1300 mm en 1992; 1400 mm en 1999). El valor medio de las precipitaciones anuales en el periodo 1950-1974 fue de 720 mm, mientras que en el periodo 1975-1999 fue de 870 mm. En lo que va del siglo XXI el promedio es de 860 mm, con lo cual la tendencia no está dando muestras de revertirse.

Comportamientos similares se observan en otras localidades y en otras variables meteorológicas, como la temperatura, la velocidad del viento, la frecuencia de tormentas, de granizo, etcétera. Muchos de ellos están relacionados entre sí, por ejemplo, la caída de rayos o de granizo aumenta si la frecuencia de tormentas es mayor. A su vez la frecuencia y/o intensidad de las tormentas en general se incrementa si la temperatura se eleva.

¿Por qué el clima cambia?

Es conocido el efecto sobre el equilibrio térmico del planeta que genera la emisión excesiva de gases de invernadero. A mayor concentración de gases, mayor es el efecto invernadero y la temperatura media del planeta sube. Este no es un supuesto, sino un hecho comprobado. Los modelos numéricos que simulan las condiciones climáticas futuras vaticinan que a mayor temperatura habrá también mayor cantidad de vapor de agua en la atmósfera. En los últimos informes del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) se ha confirmado la presencia de mayor cantidad de vapor en la actualidad.

El vapor de agua es el que alimenta a la mayor parte de los fenómenos de tiempo severo, como huracanes, tormentas fuertes, lluvias torrenciales, y acontecimientos asociados a los mismos, como ráfagas intensas, caída de granizo y rayos. Así, con mayor cantidad de vapor disponible, estos eventos prometen una mayor frecuencia, que ya se evidencia.

La situación argentina

Existe evidencia científica de la presencia de un cambio climático en nuestro país. Según los recientes informes del IPCC, se prevé que en la región pampeana y el noreste argentino las condiciones climáticas de verano se extiendan hacia el otoño. Aumentaría la frecuencia de tormentas fuertes con caída de granizo y de altos milimetrajes medidos en pocas horas. Con la mayor frecuencia de tormentas y su mayor intensidad aumenta la probabilidad de vientos fuertes. Contrariamente, en la zona cordillerana y en especial en la zona de Cuyo se prevé una merma en las precipitaciones.

Es evidente la amplia gama de consecuencias (positivas y negativas) que estos cambios tendrían sobre distintos rubros. En la lista de los efectos negativos podemos vaticinar el impacto sobre la salud de la población, el aumento de la vulnerabilidad de las infraestructuras, de los cultivos, de los automotores. Por otro lado podrían generarse situaciones ventajosas, como la extensión la frontera agrícola, la mayor factibilidad del uso de energía eólica, y demás.

Lo que evidentemente es negativo para la actividad aseguradora en particular (y para el país en general) es la falta de información disponible. El cambio climático instala grandes dudas acerca del máximo potencial de las pérdidas y debilita las inferencias de comportamiento futuro en función de los regímenes climáticos pasados.

Entre las principales carencias podemos citar la escasez de evaluaciones de riesgo ante futuros escenarios climáticos en las diferentes regiones geográficas del país. No se trata de que falten profesionales capacitados, sino en general se relaciona a la falta de información básica y, principalmente, a la poca difusión de los resultados científicos relevantes (transferencia). Medir las variables medioambientales es una obligación de cada país y en el nuestro no se está haciendo en la medida de lo necesario. Si no se genera información básica, el desarrollo de las investigaciones es limitado.

El riesgo climático

El crecimiento de la incidencia relativa de los eventos climáticos adversos (incendios, olas de calor, epidemias, inundaciones, sequías) es mayor al de los eventos naturales no relacionados con factores atmosféricos (terremotos, erupciones volcánicas). Pero si se comparan las pérdidas debidas a catástrofes naturales con los de costos de las llamadas “catástrofes provocadas por el hombre” queda en evidencia que el crecimiento de las primeras es significativamente mayor (Ver Figura 2).

A nivel mundial, el número de desastres naturales ha aumentado rápidamente, en especial a partir de la década del ’80. Calcular precios por observación de las pérdidas que han ocurrido en el pasado es un método que sólo funciona con niveles de riesgo constantes y desviaciones anuales que provienen principalmente del azar. No parece ser la situación actual.

Así, por un lado el mercado asegurador debe replantearse primas, tipos de cobertura, etcétera, sin tener un escenario claro, ni siquiera a corto plazo. Por otro lado, la potencial amenaza de mayores frecuencias de eventos extremos, resultante del cambio climático, podría incrementar la demanda de seguros. El dilema es hallar la forma de asumir el desafío de adaptarse a este escenario de nuevos riesgos. Una de las estrategias para manejar los costos de desastres relacionados con el clima es aumentar la cantidad de personas / empresas que tengan acceso a coberturas.

El mapa mundial de densidad de asegurados no muestra mayores concentraciones donde el riesgo es mayor, sino donde se dan dos cosas: el usuario es conciente del riesgo y tiene además la capacidad de acceder a una cobertura. En ambos aspectos los estudios climáticos resultan fundamentales.

El usuario no será conciente del riesgo ante eventos climáticos adversos si no somos capaces de mostrarle la magnitud de la amenaza en forma cuantitativa. Existen estudios que cuantifican el aumento en distintas variables meteorológicas que impactan directamente sobre las actividades y los bienes, pero en general los resultados no se transfieren a los posibles usuarios de esta información (las compañías) y por ende tampoco al público en general (los potenciales asegurados).

En cuanto al segundo de estos factores, el conocimiento de la “realidad” climática de cada región, sintetizada en mapas de riesgo climático para distintos rubros y regiones, con información actualizada, es un elemento indispensable para la generación de estrategias innovadoras que posibiliten el acceso a las coberturas a mayor número de personas.

Han aparecido en el mundo desarrollado algunas técnicas tendientes a afrontar este nuevo desafío. Muchas de ellas se basan en la correcta diversificación del riesgo para disminuir la variabilidad de los resultados. Para esto es necesario estudiar los niveles de riesgo y la independencia geográfica de los mismos. También se han implementado coberturas totalmente nuevas, como por ejemplo los seguros paramétricos o “derivados climáticos” (weather derivatives) que aún no existen en nuestro país y vale la pena evaluar. En cualquier caso, sería aconsejable que el contacto de las compañías aseguradoras y reaseguradotas con los especialistas en clima fuera cada vez más frecuente.

Fuente: Lic. Adriana Basualdo

La autora es Licenciada en Ciencias de la Atmósfera y ha desarrollado la metodología para la elaboración de los Mapas de Riesgo Agroclimático de la República Argentina, a cargo de la Oficina de Riesgo Agropecuario de la SAGPyA.



















2 comentarios:

Domingo dijo...

Hola Marcial paso para agradecerte tu email y los buenos deseos que en el plasmaste para mi persona. No puedo mas que desearte mucha salud y exito el proximo año. Espero que tu y tu familia lo estén pasando bien en estas fechas y que sea la alegria la que predomine en tu entorno.
En cuanto a este tema me parece increible que aún existan personas en el mundo que no lo consideren un problema grave. Un abrazo!

Marcial Rafael Candioti dijo...

Gracias por tu comentario Domingo!
Y también por tus deseos, y el más importante es la salud, de hecho lo pones primero y así es, sin salud poco es posible.

No se puede tapar el sol con la mano...a veces las personas no quieren ver la realidad por miedo, a veces porque ignoran el peligro.

Lamentablemente, muy pronto la realidad será más cruda, y nadie podrá mirar para otro lado.

Los que tengamos conciencia e información estaremos mejor capacitados para cuidar a nuestros seres queridos, y también para ayudar a aquellos que no creían.

Excelente año para ti y tus seres queridos!!

Marcial.

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